EN EL RECUENTO DE LOS AÑOS
PARTE 1
Hace poco, en medio de las calles ruidosas del centro de lima, caminaba algo pensativo y entre vendedores de marcianos, gaseosas, helados, chicha morada, buscaba algo líquido para saciar la sed de verano que para ese momento se hacía insoportable, nada captaba mi atención hasta que de pronto, una palmada sobre mi hombro me puso alerta, pensé que se trataba de algún ladrón que se quería llevar mis cosas por lo que mi reacción fue un tanto bruta, grande fue mi sorpresa que al voltear el rostro vi a Juan, un compañero de la secundaria, que venia siguiendo mis pasos desde cuadras atrás. Al verlo, note un gesto de felicidad en su rostro y aun asombrado por el encuentro lo saludé con un gran abrazo...
- Junior, ¿Cómo has estado?- Me dijo.
-Bien mi querido amigo- respondí.
-ha pasado mucho tiempo y no sabía nada de ti desde que terminamos la secundaria... ¿Qué sabes de todos los compañeros de la promoción? ¿Te has encontrado con alguien?- me cuestionó, yo con solo mover la cabeza di una respuesta negativa a su pregunta y entre tanto ruido nuestro casual encuentro se convirtió en una amena charla que terminó por conducirnos a un restaurante, donde disfrute después de un buen tiempo unas refrescantes cervezas bien heladas.
Fue pasando la tarde, entre copa y copa, junto a Juan volvimos a recordar esos tiempos donde inocentes corríamos por los pasillos de la escuela, años más tarde jugábamos en el pequeño receso del colegio, y poco tiempo después con lágrimas en los ojos nos despedíamos con un hasta siempre en el día de nuestra fiesta de promoción.
Recordar esos momentos, fue emocionante, no solo para mí ya que notaba el rostro de mi amigo una tanto melancólico por volver a vivir aquellos días, donde no solo compartimos las aulas o los libros, sino que también compartimos una gran amistad... En mi época de colegial, junto a el pase pasé momentos inolvidables dentro y fuera de las aulas ya que nos hicimos muy buenos amigos; como era de esperarse ya la tarde llegaba a su fin y era momento de la despedida, otra más que quizá sea aun más larga o tal vez corta, no lo sé, pero en fin solo el tiempo lo dirá.
La despedida me llenó de tristeza, porque no sabía cuando iba a volver a ver a esta persona o si lo volvería a ver. Intercambiamos teléfonos, cuentas de correos y hasta direcciones para algún día junto a los demás compañeros de promoción volviéramos a recordar esos días que pasamos en el colegio. Espero ese encuentro se llegue a concretar algún día, mientras tanto, me siento feliz por haberme encontrado con un gran amigo al que siempre voy a recordar y al que ahora por razones difícil de explicar le cambié el nombre en este escrito ‘solo para dejarlo a la imaginación de la gente... ahí se los dejo de tarea...
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